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| Iglesia de Santo Domingo de Guzmán |
El término municipal de Berango nos muestra dos zonas de relieve claramente diferenciado: una montañosa, formada por las estribaciones del macizo de Mugarrikolanda y otra llana de suaves pendientes, coincidente con la vega del río Gobela y separada del mar únicamente por una estrecha franja de tierra de 700m, perteneciente a Getxo. Es en esta zona donde se asientan la mayoría de viviendas y edificaciones.
La excelente situación de Berango, junto la carretera que se dirige de Bilbao a Plentzia, y su buena comunicación por metro con el área urbana de Bilbao y los cercanos municipios costeros, han acrecentado su atractivo como zona residencial y estimulado el crecimiento continuo de su población en los últimos años. El modo de vida tradicional, basado en la agricultura y la ganadería, ha sido sustituido en nuestros días por una importante dedicación al sector terciario.
El patrimonio monumental del municipio destaca por reunir un conjunto muy variado de testimonios del paso del hombre por Berango desde la Prehistoria hasta el presente. No sólo cuenta con apreciables elementos de arquitectura prehistórica, sino que además ofrece interesantes ejemplos de Casas Torre o instalaciones de carácter preindustrial, como los molinos y canteras. También cuenta con templos de interés y edificios reseñables de carácter civil.
El conjunto de Elexalde es uno de los rincones más interesantes del municipio. Su urbanización se llevó a cabo a finales del siglo pasado, gracias a los legados de la familia Otxandategi, a uno de cuyos miembros, D Simón, se le dedica una fuente-monumento de estilo ecléctico. La casa consistorial, las escuelas, la iglesia parroquial, la antigua finca de los Otxandategi y el entorno de la casa cural enmarcan este amplio y tranquilo entorno.
Las Asociaciones Culturales de Berango cuentan con una larga trayectoria en la organización de actos culturales y festivos con una larga tradición en nuestra comarca como la conocida Pasión Viviente de Berango, la única íntegramente nocturna de Bizkaia, en la que intervienen más de 250 personas o la “Bacalada de Berango” un veterano concurso gastronómico de bacalao al pil-pil que se celebra el segundo domingo de agosto. Berango es además uno de los pueblos de Euskal Herria que desde más antiguo cuenta con un grupo de danzas de forma ininterrumpida. El grupo Simon Otxandategi Dantza Taldea, creado en 1943, es un activo organizador de numerosos actos y representaciones. |
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| Ayuntamiento |
Patrimonio Monumental Ya desde el paleolítico superior, hace 40.000 años el hombre ha habitado en la franja costera que se extiende desde la ría de Bilbao a la de Plentzia. Testigo de ello es el importante yacimiento prehistórico de Kurtzia, en el que se han hallado numerosas herramientas de silex. En el Neolítico con la expansión de la cultura pastoril, se extiende el poblamiento en asentamientos al aire libre y se generaliza la práctica de enterrar a los muertos en cuevas y dólmenes. De esta época se conservan en el cordal de Mugarrikolanda, situado en los límites entre Berango y Sopelana, un conjunto de monumentos megalíticos de carácter funerario (cinco túmulos y un dólmen), que podremos conocer en un recorrido señalizado. Durante la Edad Media a Berango le tocó vivir de cerca los dramáticos enfrentamientos de las Guerras Banderizas, en especial las batallas campales en la que intervinieron los linajes de la zona, los Ibargoen y los Butrón, que se sucedieron durante los siglos XIII, XIV y XV. En el medievo existían en Berango al menos cinco casas fuerte o casas torre, de las que dos, Basagoiti y Otxandategi, se mantienen hoy en día en pie, conservándose algunos restos de la Torre de Berango-Uriarte. La Torre de Otxandategi, fue construida alrededor del s. XIII y estuvo en sus orígenes ligada a la Casa de Butrón. Hoy en día se halla rodeada casi por completo por construcciones adosadas de épocas posteriores. Sin embargo aún se puede apreciar su volumen cuadrado y su desarrollo en vertical. La Torre de Basagoiti (s. XV) es un edificio cúbico de cerca de 9 m de altura, que conserva sus muros perimetrales de aparejo gótico. La arquitectura residencial contemporánea está magníficamente representada en Berango por el Palacio Agirre, que engloba los restos de la Torre de Berango-Uriarte. Proyectado por Manuel María Smith en 1921, se trata de un edificio neovasco que reproduce en su portada un caserío de arco ennoblecido. Los muros de la torre y varios de sus elementos se reaprovecharon como pabellón de servicio independiente. Otras residencias destacables son el Palacio de Icaza, de estilo montañés, con bellos jardines y la Casa Sasiarte, neovasca. En lo que respecta a edificios de carácter religioso, en Berango encontramos dos construcciones de época barroca: la Iglesia de Santo Domingo de Guzmán, que se alzó en el s. XVIII sobre lo que fue parroquia de San Lorenzo (s. XII). En el interior es destacable el mausoleo de mármol en honor a los hermanos Otxandategi. La principal seña de identidad del edificio es su torre, con la aguda linterna para sostener la cruz. La ermita de Santa Ana es un edificio barroco, con fachada abierta y cobijada por pórtico. Sustituye a otra anterior construida en 1627. Su festividad se celebra el día 26 de julio, con misa y una animada romería popular. También es de gran interés el cementerio, que aunque reciente (1949), es un notable ejemplo de estilo neoclasizante. Su espectacular portada nos recuerda a la antigüedad greco-latina. A partir del s. XIX se observa un creciente desarrollo de los Servicios Públicos e infraestructuras. Las donaciones del arquitecto Simón de Otxandategi se destinaron a la construcción de la actual torre de la iglesia y del edificio que engloba la Casa Consistorial y las antiguas escuelas (1886), de corte post-neoclásico. En reconocimiento a su benefactor el pueblo de Berango erigió, en 1911, el Monumento a Otxandategi, ejecutado por José Mª Basterra. Un apartado importante del patrimonio del municipio, tanto por su número como por su calidad, es el constituido por los caseríos construidos entre los siglos XVI y XIX, de los que aún se conservan ejemplares interesantes. Los más antiguos, con estructura de postes visibles en el plano de la fachada, son Arrizubiaga, Sustatxa, Lukategitxu, Lotxarine y Madariaga, todos ellos del s. XVI. En los s. XVII y XVIII se difundió el modelo de pórtico abierto en la fachada delantera, soportado con una gruesa viga de roble. Buenos ejemplos de este período son, entre otros, Intxaurraga, Urtxubi, Landeiaurre, Olagorta, Iturriaga y Berangotxu. Alguno de ellos conserva preciosos elementos ornamentales como tallas de madera en Arrate Bekoa, columnas en Etxebarri o un escudo de armas de 1690 en Landeidas. Cinco de los ocho molinos harineros que se alzaron en las márgenes del río Gobela se mantienen aún en pie: Kukullaga Goikoa, Itxe, Errotatxu, Goiko Errota y Poze, conocido ya en el s. XIV. El primero tiene una curiosa antepara cilíndrica de sillería y el último se eleva sobre tres arcos de piedra labrada que dan paso a la estolda |