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HISTORIA DE MEÑAKA
Los terrenos que forman el municipio de Meñaka se extienden por las estribaciones del monte Sollube formando dos valles que enlazan en la cuenca del río Butrón. Estos ricos y fértiles lugares fueron ocupados por el hombre desde una época muy temprana. Testimonio de este rico pasado son los numerosos restos arqueológicos encontrados en la zona.

El primer órgano de gobierno de este territorio fue la Anteiglesia, reunión con ocasión de la misa dominical en la que se tratan los asuntos comunes de los vecinos. A menor escala surge la barriada o cofradía, elemento de asociación básico constituido por un núcleo de caseríos. El peso y protagonismo de estos barrios en la vida de Meñaka, con sus propias formas organizativas y socioeconómicas han persistido casi intactos a través de los tiempos hasta la actualidad.

Se trata pues de un mundo netamente rural en que la actividad agrícola estrechamente ligada a la explotación ganadera y forestal ha determinado hasta hace unas décadas la vida económica y social alrededor de la figura del baserritarra. La única actividad “industrial”en Meñaka era la relativa a la ferrería, en activo hasta la primera Guerra Carlista y los molinos, de los cinco existentes en Meñaka, cuatro han conservado sus instalaciones, Mendietakoerrota, Beletaerrota, Errotabarri y Jauregikoerrota (Sikune).

Este pequeño municipio posee además un muy interesante patrimonio arquitectónico, en el que destacan numerosos caseríos de gran calidad y el soberbio Palacio de Otuna, que esta considerado como uno de los mejores palacios campestres de la provincia. Meñaka cuenta además con una iglesia parroquial y tres ermitas muy destacables por su remota fundación y por su valor artístico.

El conjunto de estelas funerarias precristianas hallado en las ermitas de Meñaka, entre ellas la famosa “Dama de Mesterika”, es uno de los más interesantes de Bizkaia.

Patrimonio Monumental

El patrimonio arquitéctonico más importante del municipio es el etnográfico. Meñaka cuenta con un notable conjunto de caseríos de calidad, construidos durante los siglos XVI al XIX en diversos estilos: con armazón de madera (Domike), con soportal adintelado (Mantzorri, Txarbadi, Bidezubieta, Otunatxu) y con soportal en arco (Etxebarri).

En algunos de sus caseríos se conservan además pequeñas joyas arquitectónicas y decorativas, como la pequeña aguabenditera con cruz de Otunatxu y las bellas losas sepulcrales del soportal del molino Jauregikoerrota (Sikune) con motivos circulares e inscripciones.

Iglesia de Andra Mari: Se trata de una de las iglesias más interesantes del conjunto de la comarca, por su esmerada fábrica renacentista (s. XVII) y por el bello arco rebajado de su portada lateral, adornado con pilastras y decorado con blasones.  La iglesia consta de una nave rectangular rematada en capilla mayor cuadrada. La torre, que tiene una original estructura de planta cuadrada, se construyó algo más tarde, en 1760.

Junto a la iglesia se encuentran las casas curales de Goikoabadena, con una hermosa estructura en entramado de madera y acceso principal en patín de piedra, y Bekoabadena, otro edificio destinado a este uso, hoy convertido en Casa Rural y Centro Social.

Santa Helena de Emerando – Santela: Se localiza en un precioso entorno rural, en el centro geográfico de Emerando. La importante estela discoidal que hace las veces de altar estuvo anteriormente empotrada en uno de los muros.

Santa Maria de Meñakabarrena - Andra Mari: Según Iturriza debió ser en la antigüedad parroquia de la casa solar de Meñaka, ya que cita los sepulcros de piedra que hubo en las proximidades en los cuales “se descubrieron cadáveres vestidos y calzados a la antigua usanza”. La tradición local cuenta que fue la antigua iglesia parroquial de municipio.

San Lorenzo de Mesterika. - San Lontzo ó Santillandi: Ermita de estilo popular de remota antigüedad. En los sondeos arqueológicos realizados en su entorno se han encontrado numerosos materiales de diversas épocas, destacando el importante hallazgo de la Dama de Mesterika, una estela completa y varios fragmentos.

Patrimonio civil

Palacio de Otuna: Soberbia residencia, levantado en 1626, de claro estilo aristocrático, más propio de ambientes urbanos que rurales, debió de ser considerado desde su construcción como un elemento extraño. El lujo se concentra en la fachada principal del edifico cuyas pilastras, molduras, frisos y frontón triangular nos trae reminiscencias sagradas, como una portada de iglesia. Sus dimensiones y los materiales empleados hacen de él uno de los mejores palacios campestres de Bizkaia. La declaración de Otuna como Bien Cultural, con la categoría de MONUMENTO se encuentra en la actualidad en fase de tramitación.

Conjunto de estelas precristianas de Meñaka: El conjunto de estelas funerarias existente en las ermitas del municipio es uno de los más interesantes de Bizkaia, siendo Meñaka el municipio en el que más restos y piezas de la tradición indoeuropea se han detectado. Son grandes estelas circulares que combinan motivos astrales con otros cruciformes, datadas en torno al s. I.a.C-I d.C. Constituyen la única huella dejada por una población autóctona que ocupaba en este tiempo el área central de Bizkaia y de la que hoy en día desconocemos prácticamente todo.

De estas fechas de cambio a la era cristiana debe ser también el hallazgo más exótico de todos: la Dama de Mesterika. Se trata de un busto de piedra arenisca, con facciones apenas modeladas: nariz triangular, ojos indicados mediante dos profundas incisiones y boca poco marcada. En el reverso de la cabeza presenta una doble línea recorrida por aspas, a modo de trenza.

Este estilo geométrico diferencia esta escultura del modelo ibérico, relacionándola con otras cabezas humanas del norte peninsular de tradición céltica. Su interpretación es muy discutida, pudo tener una función funeraria, religiosa, protectora o como trofeo guerrero. Permaneció reutilizada en los muros de San Lorenzo de Mesterika hasta su restauración en 1982. Hoy en día es una de las joyas del Museo Arqueológico y Etnográfico de Bilbao, constituyendo un ejemplar totalmente excepcional en el panorama arqueológico bizkaino.

La estela que sirve actualmente como base del altar de la ermita de Santa Helena de Emerando, es una gran estela discoidal, decorada por ambos lados por tres coronas circulares, dos de ellas adornadas con dientes de sierra, mientras el canto está recorrido por una banda de dos líneas.En los muros que cierran el atrio de San Lorenzo podemos observar otra estela completa y varios fragmentos. Tres estelas más, una tabular y dos discoidales, decorada por círculos concéntricos y dientes de sierra, se encuentran en la ermita de Andra Mari de Meñakabarrena.
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