Pequeño municipio de tradición agrícola y ganadera, situado en las faldas del monte Jata. El atractivo de su verde paisaje, salpicado de campas y caseríos y el sosiego y tranquilidad que aquí se disfruta, frente al ajetreo de los cercanos núcleos urbanos, ha propiciado que Maruri-Jatabe se convierta en las últimas décadas en un estimado ámbito residencial y turístico. El municipio se ha ido adecuando a las nuevas necesidades de su creciente población y de sus visitantes, intentando simultáneamente conservar su propia identidad y costumbres.
Los primeros pobladores de Maruri-Jatabe se asentaron probablemente en la zona de la actual Iglesia parroquial de San Lorenzo, en terrenos situados a medio camino entre la riqueza forestal de las laderas del Jata y la llanura baja. Posteriormente se fueron creando en la zona de la vega pequeñas barriadas rurales de caseríos, ferrerías y molinos que han pervivido en forma muy similar a la original hasta nuestros días.
El entorno de Maruri-Jatabe nos ofrece diversas posibilidades para realizar distintas actividades de ocio y deporte. Varios recorridos de senderismo y bicicleta de montaña nos proponen recorrer sus distintos barrios. Las nuevas piscinas, rodeadas de una agradable zona de recreo, son ideales para disfrutar de un día en familia.
Para reponer fuerzas contamos en Maruri-Jatabe con numerosos establecimientos hosteleros, en los que podemos degustar las famosas alubias de la zona, regadas con txakoli o sidra de la comarca. |
Patrimonio Monumental Los molinos fueron durante siglos la única industria tradicional del municipio. Maruri-Jatabe llegó a contar con diez molinos harineros, que han permanecido en activo en su mayoría hasta hace unas décadas.
El desarrollo industrial y la aparición de grandes fábricas de harina en los alrededores de Bilbao aceleraron su declive, pero varios de ellos mantienen aún sus diversos elementos e instalaciones, como el antiguo molino del Agroturismo Garaizar, hoy restaurado y visitable.
Los caseríos del municipio son en su mayor parte de tipo vizcaíno, con cubierta a dos aguas y amplia balconada. Muchos de ellos conservan los emparrados en sus fachadas, o los antiguos postes troncocónicos para las viñas, ya que el cultivo de la vid y la elaboración de txakoli tiene una gran tradición en la zona.
En el Caserío Zubiaurre trabaja uno de los últimos herreros en activo de la comarca. Aquí es donde, entre otros animales, se realiza el herraje de los bueyes de las pruebas de arrastre. En el Campeonato de San Lorenzo que se celebran con motivo de las fiestas patronales (en torno al 10 de agosto) se dan cita numerosos aficionados a las idi probak.
La Iglesia parroquial de San Lorenzo Mártir fue destruida durante la Guerra Civil y reconstruida en estilo neomedieval según proyecto de Luis Gana. En su entrada posterior podemos observar un capitel románico del s. XII, procedente de la desaparecida ermita de Sta.Cruz, reaprovechado como aguabenditero. Está decorado con hojas, bolas y primitivos rostros. Junto a él se encuentra la antigua Mesa de la Anteiglesia de Maruri-Jatabe, en la que se presentaban las cuentas del gobierno municipal y se sacaban a subasta los contratos públicos. |